Somos un equipo que entiende la tecnología como una consecuencia, no como un punto de partida.
Creemos que una buena solución tecnológica solo puede nacer de comprender primero la realidad de una empresa.
Antes que herramientas, analizamos contextos, escuchamos a las personas y entendemos por qué las cosas funcionan —o dejan de funcionar—
de la manera en que lo hacen. Nuestro papel es aportar claridad antes que código.
¿Cuál es el problema?
En in[ser] entendemos el desarrollo tecnológico como una consecuencia, no como un punto de partida.
Por eso nuestra forma de trabajar comienza siempre por una pregunta fundamental.
La diferencia entre “qué hay que hacer” y “cuál es el problema”
En muchos proyectos digitales se inicia la conversación con: “¿Qué hay que hacer?”
Pero esta pregunta asume que el cliente debe saberlo. Le traslada la responsabilidad de definir la solución,
cuando en realidad esa es precisamente la parte compleja del trabajo.
Pedirle al cliente que determine qué hay que hacer implica que debe conocer aspectos que no tienen por qué estar en su dominio:
✓ el origen real del problema
✓ las alternativas posibles
✓ las consecuencias de cada decisión
✓ y cómo encajará la solución en su organización
Es una carga que no tiene por qué asumir. No es razonable esperar que formule la solución cuando lo que necesita es ayuda
para entender bien su situación.
Por qué empezamos por el problema
Preguntar “¿cuál es el problema?” nos permite abordar el proyecto desde un lugar más sólido. Facilita:
✓ analizar lo que ocurre sin suposiciones
✓ comprender el contexto y las limitaciones
✓ detectar incoherencias o necesidades ocultas
✓ y encontrar soluciones que encajan de verdad
A partir de ahí, somos nosotros quienes asumimos la responsabilidad de definir qué se debe hacer, con claridad y criterio.
Solo cuando el problema está bien entendido tiene sentido hablar de herramientas o desarrollos.
Nuestro papel
No esperamos que el cliente tenga la respuesta técnica, ni que llegue con la solución, ni que imagine cómo debería resolverse su reto.
Nuestro papel es acompañar, interpretar, cuestionar cuando haga falta y construir una visión compartida del problema.
Solo así la solución final —sea del tipo que sea— tiene solidez y sentido.