Garantía de entrega vs garantía de éxito
Dos compromisos muy distintos
En muchos proyectos de software se habla de garantías.
Plazos garantizados.
Alcance garantizado.
Entrega garantizada.
Y todo eso es importante.
Pero rara vez se habla de otra cosa, mucho más incómoda:
qué se garantiza realmente cuando un proyecto se da por terminado.
Porque entregar algo no es lo mismo que hacer que funcione.
Qué significa garantizar la entrega
Garantizar la entrega suele significar algo bastante concreto:
-
el alcance acordado está implementado
-
el software cumple los requisitos definidos
-
se entrega en plazo
-
se puede dar por cerrado el proyecto
Es un compromiso legítimo.
Y en muchos casos, suficiente.
Cuando el problema está bien definido desde el inicio y no hay grandes incógnitas, este tipo de garantía encaja perfectamente.
Dónde empieza el malentendido
El problema aparece cuando se confunden dos cosas distintas.
Se habla de “éxito” cuando en realidad se está garantizando solo la entrega.
Y se asume que, una vez entregado el software, el resto ocurrirá solo.
Uso.
Adopción.
Encaje.
Valor.
Pero esas cosas no vienen incluidas por defecto.
Garantizar el éxito es otra cosa
Garantizar el éxito no significa prometer que todo saldrá bien.
Significa asumir un tipo distinto de responsabilidad.
Implica aceptar que:
-
el sistema debe usarse de verdad
-
no basta con que funcione técnicamente
-
el impacto importa más que la entrega
-
el proyecto no termina el día que se despliega
Es un compromiso más difuso, menos cómodo y más difícil de acotar.
Y precisamente por eso, no todo el mundo está dispuesto a asumirlo.
Cuando el software se entrega… pero no despega
Muchos proyectos fracasan sin fallar.
El software está ahí.
Funciona.
Pero no se adopta.
No se integra.
No cambia nada.
No porque esté mal construido, sino porque nadie se comprometió a que funcionara en la realidad.
Es el mismo patrón que hemos visto en otros artículos:
-
el síndrome del software vacío
-
decisiones estructurales que se toman tarde
-
sistemas que existen, pero no viven
Aquí es donde la diferencia entre entrega y éxito se vuelve evidente.
El éxito no se puede garantizar sin implicación
Garantizar el éxito implica estar presente cuando:
-
aparecen dudas
-
surgen fricciones
-
hay que ajustar decisiones
-
la realidad no coincide con lo esperado
Implica acompañar.
Pensar.
Corregir.
Y, a veces, decir que no.
Eso no siempre encaja en un contrato cerrado ni en un presupuesto ajustado.
Y está bien que así sea.
No todos los proyectos lo necesitan.
No todos los equipos lo quieren.
Por qué no es una cuestión de precio
A menudo esta conversación se lleva al terreno equivocado: el coste.
Pero la diferencia entre garantizar la entrega o aspirar al éxito no es solo económica.
Es una diferencia de enfoque.
Se trata de decidir:
-
si el objetivo es cumplir
-
o si el objetivo es que funcione
Ambas opciones son válidas.
Pero no son lo mismo.
Garantizar la entrega es un compromiso claro y medible.
Garantizar el éxito es un compromiso más complejo, pero también más transformador.
Confundirlos suele ser el origen de muchos proyectos que se entregan correctamente…
y se olvidan demasiado rápido.
